Introducción: La anormalidad

Introduction: The Abnormality

 

Agata Bąk

Universidad Nacional de Educación a Distancia, España

agatabak@fsof.uned.es

https://orcid.org/0000-0003-1647-5564

 

Katherine Mansilla Torres

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú

kmansillat@unmsm.edu.pe

https://orcid.org/0000-0001-9702-0208

 

Javier Suárez Trejo

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú

jsuarezt@unmsm.edu.pe

https://orcid.org/0000-0002-3092-447X

 

 

Resumen

Esta introducción tiene por finalidad presentar el dossier dedicado al análisis crítico e interdisciplinario de la noción de anormalidad. Partimos de distinguir dos dimensiones fundamentales de esta: una más descriptiva, vinculada a la media estadística o lo habitual, y otra más prescriptiva, relacionada a lo valorado, lo correcto, lo adecuado. A partir de ello, examinamos cómo diversos fenómenos —locura, enfermedad, discapacidad, disidencia sexual— cuestionan y desestabilizan las normas que estructuran estas dimensiones.

El dossier se articula en torno a tres enfoques: primero, uno fenomenológico, que aborda la anormalidad como ruptura de la familiaridad/habitud corporal y su relación significativa con el mundo, destacando en ella el rol del cuerpo y de la intersubjetividad en la significación de la normatividad; segundo, un enfoque normativista-vitalista, inspirado por Canguilhem, que concibe la vida como una instancia que tiene la capacidad de generar sus propias normas y reinterpretar la enfermedad como expresión de nuevas normativas; y, finalmente, un enfoque constructivista, que analiza la anormalidad como efecto de procesos históricos y sociales de la normalización, que producen tipos “adecuados” de sujetos y establecen formas de exclusión social.

El dossier se estructura en torno a tres ejes: filosófico, etnográfico y literario. A través de catorce contribuciones, lxs autores exploran los fundamentos conceptuales de la anormalidad, las experiencias situadas de la enfermedad, las representaciones simbólicas de lo saludable y lo enfermo o los desórdenes. En conjunto, el dossier propone una comprensión compleja de lo anómalo para profundizar en un campo crítico desde el cual puedan repensarse las relaciones humanas, los vínculos del poder y el bienestar.

Palabras clave: anormalidad; normatividad; subjetividad; corporalidad.

 

 

 

 

Abstract

This introduction presents a special issue dedicated to the critical and interdisciplinary analysis of the notion of abnormality. We begin by distinguishing two fundamental dimensions of abnormality: a descriptive one, linked to statistical regularities or what is habitual, and a prescriptive one, related to what is valued, correct or appropriate. From this standpoint, we examine how various phenomena ¾such as madness, illness, disability and sexual dissidence¾ challenge and destabilize the norms that structure the dimensions of abnormality.

The dossier is organized around three main approaches. First, a phenomenological perspective that understands abnormality as a rupture in bodily familiarity or habituality and in the subjects’s meaningful relation to the world, highlighting the role of the body and intersubjectivity in the constitution of the normativity. Second, a vitalist-normativist approach, inspired by Canguilhem, that conceives as an instance capable of generating its own norms and reinterpreting illness as the expression of new normative configurations. Finally, a constructivist approach that analyzes abnormality as the effect of historical and social processes of normalization, which produce “appropriate” types of subjects and establish forms of social exclusion.

The dossier is organized around three main themes: philosophical, ethnographic, and literary. Across fourteen contributions, the authors explore the conceptual foundations of abnormality, the situated experience of illness, and the symbolic representations of health, disease, and disorder. Taken together, the dossier advances a complex understanding of the anomalous, deepening a critical field from which to rethink human relations, power dynamics, and well-being.

Keys words: abnormality; normativity; subjectivity; corporality.

 

Pero yo no quiero andar entre locos —observó Alicia.

Oh, eso no lo puedes evitar —repuso el Gato—: aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.

¿Cómo sabes que yo estoy loca? preguntó Alicia.

Tienes que estarlo afirmó el Gato o no habrías venido aquí.

Lewis Carroll, Alicia en el país de las Maravillas

 

 

¡Oh, qué formas tan raras puede adoptar la locura de la gente sana!

Stanislaw Witkiewicz (Witkacy), Pożegnanie Jesieni

 

La vida humana no es un mero hecho; está tejida, a distintos niveles, por deseos, valores y normas. La noción de “normalidad” remite al menos a dos registros distintos. Por una parte, designa aquello que aparece como regular o habitual (lo “como siempre”), visible en el curso de la experiencia; por otra, aquello que es considerado adecuado, correcto o saludable. La normalidad remite así tanto a una dimensión fáctica descriptiva como a una dimensión prescriptiva. Tal vez esta dualidad se ve mejor expuesta en los casos que, desde distintos ángulos, cuestionan el statu quo.

Nuestro dossier recoge precisamente estos ejemplos, ya que permiten comprender nuestra relación, tanto actual como histórica, con fenómenos que desafían la normalidad de nuestra existencia: salud y enfermedad, cordura y locura, lo correcto y lo incorrecto, lo bello y lo monstruoso. Para las y los autorxs que contribuyen a este volumen, estos constituyen el punto de partida para reflexionar sobre la multiplicidad de las normas: se habla del normativismo biológico, pero también de la normalización; de la corrección de las orientaciones o expresiones de género, así como del trato que tenemos hacia lo anómalo. En este sentido, creemos que las aportaciones que aquí incluimos abren puertas a debates necesarios y urgentes en torno a la discapacidad/diversidad funcional, la locura o la orientación sexual. Creemos que estos trabajos se nutren, filosóficamente, de tres fuentes principales: una, fenomenológica; otra, normativo-vitalista y la tercera, constructivista. Esto se puede apreciar tanto en los artículos propiamente filosóficos como en las propuestas de corte antropológico, social o literario. Caractericemos brevemente estas posturas.

Desde una perspectiva fenomenológica, la anormalidad remite, en primer lugar, a un trasfondo de confianza y familiaridad en el cuerpo propio, lo cual supone dar continuidad y previsibilidad a nuestras acciones en el mundo. Corporalmente lo habitamos y corporalmente hacemos sentido de él. La subjetividad fenomenológica, si bien remitida necesariamente a un trasfondo intersubjetivo co-constituyente, se encuentra con la primera e individual instancia de normalidad que, para muchos autores, será fuente de una normatividad modulada en encuentros con otros. El quiebre ¾por la razón que sea¾ de esta familiaridad origina el estado de “anormalidad”.

En segundo lugar, desde una ontología vitalista, la instancia de lo “anormal”, desplegada por Georges Canguilhem en Lo normal y lo patológico (1943/1989), advierte que incluso en el ámbito de las ciencias naturales es difícil explicar la anomalía en términos puramente descriptivos, porque existe tanto cierta normatividad vital como una valoración social de las mismas; los organismos no solo se limitan a seguir normas dadas, sino que cuentan con la capacidad de crear nuevas. El momento patológico no es por tanto una mera carencia, sino una valoración negativa. En el presente dossier, el análisis de Santamaría discute los pormenores de esta postura: así, por un lado, “[l]o patológico [...] es entendido por Canguilhem como una diferencia de valor instituida por el viviente mismo en relación con su medio; no como una ausencia de normas, sino como la valoración vital negativa de normas que impiden el tránsito a otras normas, lo que obliga al viviente a vivir en el acotado medio al que sus normas le fuerzan” (Santamaría Santiago, 2026, p. 24). Canguilhem, como resalta el trabajo en cuestión, recalca la instancia individual de la normatividad sufriente, pero también permite vislumbrar la dimensión social inherente a la consideración de lo “anormal”, lo cual puede verse en su crítica a la salud como mera capacidad de adaptación.

 La tercera influencia necesaria en el contexto que nos ocupa, la idea de la normalización social, fue radicalizada por Michel Foucault, discípulo de Canguilhem, que ve en los “anormales” (como reza el título del curso que impartió en 1975), sujetos “peligrosos”, efecto de los procesos de normalización por parte del poder. El panorama de lo anormal se despliega desde la crisis del mundo de sentido de un sujeto que es fuente, en mayor o menor medida, de su propia norma, a sujetos que son creados y excluidos por la normatividad social. Dada la amplitud del panorama, lxs editores de este volumen hemos creído pertinente invitar a reflexionar sobre el concepto de lo “anormal” desde el ámbito de las humanidades y las ciencias sociales, pensando en las intrincadas relaciones entre las dimensiones de la normalidad. El presente volumen tiene por objetivo analizar y discutir críticamente, desde diferentes posiciones humanistas, la concepción de la anormalidad. Se presentan catorce artículos académicos en torno a tres ejes temáticos: nueve artículos en el eje filosófico, dos artículos etnográficos y tres en el eje literario.

En el eje filosófico, comenzamos por los textos que sientan bases para nuestra comprensión de lo normal y lo anómalo ofreciendo herramientas hermenéuticas para desgranar lo implícito en ello. Así, Manuel Santamaría Santiago en “Canguilhem frente a Nietzsche: anormalidad y creación del valor”, revisita Lo normal y lo patológico de Canguilhem para radicalizar su pensamiento sobre la salud y la enfermedad a través de Nietzsche. Destaca avances decisivos del filósofo y médico francés a la hora de abordar la cuestión de la salud en términos de normatividad vital, siempre individual y relacional, pero reconoce que es precisa una lectura aún más abierta de este concepto. Por eso, y a través de análisis de la degeneración en Nietzsche, muestra cómo se puede ampliar la visión canguilhemiana de los valores y, en consecuencia, permite leer lo “anormal” no como marginalidad e incapacidad, sino como formas más abiertas o perspectivas distintas de creación del valor. Destaca en este artículo la crítica del concepto de la salud como adaptación y el análisis de la sospecha canguilhemiana de que las ciencias psi, en especial la psicología, ignoran la normatividad vital individual y más bien “genera[n] leyes para medir la adaptación a un medio sociotécnico” (Santamaría Santiago, 2026, p. 27) que se usurpa un lugar cuasi natural.

El artículo de Antía Piñeiro Balvís, titulado “Multiplicidades y agenciamientos: hacia una ontología de lo anómalo desde Deleuze y Geoffroy Saint-Hilaire”, muestra cómo el pensamiento francés del siglo XX, animado por las discusiones en los ámbitos filosófico y científico, trabaja en un pensamiento ontológico de corte vitalista. Para ello, ahonda en el análisis que Deleuze hace del planteamiento del zoólogo Saint-Hilaire (y su discusión con Cuvier) sobre la variación en el reino animal. Su postura monista trascendental y transformista mantenía que la diversidad de los animales ¾incluidas formas híbridas y monstruosas¾ son expresiones de procesos de génesis en diferenciación a partir de un único Animal Abstracto y no desviaciones de tipos estables. Esta consideración plantea una visión unitaria de la naturaleza con consecuencias notables para la comprensión de las anomalías o lo anormal: “La monstruosidad, por tanto,” ¾argumenta Piñeiro¾ “deja de ser una desviación inexplicable y pasa a entenderse como ´una organización plenamente tributaria de las leyes de la naturaleza (Sauvagnargues, 2006, p. 56). Porque la naturaleza es siempre una desviación constitutiva o una declinación esencial: la naturaleza es ‘un monstruo fuera de bestiario’ (Salzano, 2009, p. 19)” (Piñeiro, 2026, p. 57). De esta forma, el debate zoológico nos acerca a un problema filosófico, recogido en el planteamiento deleuziano de la diferencia y, específicamente, en la idea del organismo y cuerpo, lo que tiene consecuencias para nuestra comprensión de lo anómalo: más que algo a-normal, lo que contraviene las normas establecidas (y como tal valorado negativamente), toda variación es expresión vital y, como tal, igualmente dotada de una positividad normativa. Este planteamiento es finalmente aplicado por la autora a la comprensión de la salud y la enfermedad, donde ofrece herramientas para comprender lo anómalo, ya no como “deficiencia sino potencia diferencial, declinación esencial que mantiene abiertas las multiplicidades” (p. 60).

La cuestión de la salud mental y su “otro” ¾como queramos llamarlo¾ es el problema que abordan los autores del siguiente grupo de textos, que podríamos caracterizar como pertenecientes al estudio fenomenológico de la psicopatología. La corriente filosófica de la fenomenología se cruzaba, en sus distintas formulaciones, con el saber psiquiátrico y médico. Creemos que la muestra aquí reunida reconstruye, por un lado, los elementos histórico-sistémicos de esta tradición y, por el otro, despliega su potencial a la hora de aportar argumentos en debates contemporáneos. Así, por ejemplo, el artículo de Jorge Olaechea, “La definición de lo anómalo desde la experiencia del mundo en las fenomenologías psiquiátricas de Ludwig Binswanger y Rudolf Allers”, pone en el punto de mira la discusión en el seno de la práctica fenomenológico-existencial en torno a los aspectos modificados en la relación de la persona con su mundo y cómo ello repercute en ambos psiquiatras, proponiendo cambios específicos en la práctica clínica hacia “un mundo común”. La propuesta de estos autores parte de la convicción de que la clave terapéutica radica en una aproximación personalista hacia el paciente. Así, en un primer paso, “para comprender a una persona, es necesario comprender el mundo que ella habita” (Olaechea, 2026, p. 76). La descripción de esta relación, cuyos dos polos son el sujeto y el mundo, en la riqueza de sus dimensiones, sí se concibe en términos de adaptación, y es a partir de esta plenitud como se puede hablar de las anomalías o lo anormal, en tanto que perturbación de esta realidad. Con todo, Olaechea insiste en que ambos autores se cuidan de valorar negativamente al individuo que padece un trastorno psiquiátrico: el padecimiento es expresión “de una relación determinada con el mundo, no de una ‘falla’ en el individuo” (p. 78).

En la misma línea, Bryan Zúñiga Iturra y Benjamín Vera Becerra proponen, en “Fenomenología de la experiencia anómala: una aproximación a la psicopatología de la afectividad desde las filosofías de Heidegger y Merleau-Ponty”, una psicopatología de la afectividad a partir de dos figuras clave de la fenomenología. Mientras que, con Heidegger, se examina la rigidización de la estructura afectiva en la dimensión patológica, con Merleau-Ponty se muestra cómo los estados afectivos condicionan las posibilidades de acción, generando sentimientos de alienación del estilo del mundo. Desde ambas perspectivas fenomenológicas, los autores analizan las implicancias intersubjetivas, terapéuticas y lingüísticas de la experiencia anómala.

El artículo “El problema de la psicologización y la clínica fenomenológica: un análisis crítico de los modelos de Stanghellini” de Isidora Bustos Fernández de la Reguera abre la discusión fenomenológica a la problemática contemporánea de la terapéutica en la salud mental. La autora denuncia la cuestión de psicologización, fruto de un cierto reduccionismo operado por las ciencias psi. En alusión al trabajo de Rose (2019), sugiere la autora que la psicología y psiquiatría establecen normativamente la naturaleza humana en el ámbito psicoterapeutico, para luego desarrollar y aplicar sus propios regímenes de acción: “ya sea instruyendo, administrando, curando, castigando, educando o reformando, primero se puede “comprender” a través de una hermenéutica del alma conducida en términos psicológicos, luego se puede “diagnosticar” de acuerdo con un sistema clasificatorio coherentemente justificable y, finalmente, se puede “prescribir” una respuesta a través de un saber calculable acerca de la subjetividad [...]” (Bustos, 2026, p. 112). En oposición a este planteamiento, la autora reconstruye el modelo dinámico-fenomenológico de Stanghellini, lo cual le permite encontrar una alternativa para el problema que denuncia, pero que aun así mantiene, a su juicio, rasgos de carácter prescriptivo que dificultan la plena superación del dilema: la asunción de la agencia neutral y una noción del mundo insuficientemente situada. Este artículo muestra el potencial fenomenológico en el debate acerca del estatus y presupuestos de la práctica y teoría de la psicología y psiquiatría actuales.

Stephanie B. Cordero actualiza la propuesta fenomenológica en el ámbito de la psicopatología trayendo a colación otra tradición contemporánea de gran repercusión del ámbito terapéutico. En “Normalidad y normatividad en el sentido de propiedad del Self”, parte de la noción de self que, enriquecida con el planteamiento merleau-pontiano y posteriores desarrollos de Leder, le permite abordar la cuestión de los trastornos mentales (Cordero, 2026). En su lectura corporeizada de los delirios destaca las distintas acepciones de la normalidad y normatividad en juego.

Cerramos el primer eje con tres artículos de filosofía social que ofrecen una mirada crítica a los procesos actuales de normalización que atraviesan la infancia, la enfermedad y el cuerpo en general. Lxs autores de esta subsección analizan ¾para decirlo en términos foucaultianos¾ cómo los dispositivos diagnósticos, eugenésicos o de curación producen exclusiones sociales y políticas, poniendo en evidencia la dimensión normativa inscrita en prácticas aparentemente descriptivas.

Katherine Mansilla Torres examina críticamente el lugar que ocupan los diagnósticos de trastornos mentales en la infancia, atendiendo particularmente sus efectos en la configuración de la identidad de las y los niños con TDAH. En el trabajo titulado “Infancias del margen: el sentido del diagnóstico en la formación identitaria”, examina la recepción del diagnóstico del TDAH por parte de las familias o las instituciones acompañantes de los niños, esto es, cómo su significación se inscribe en una perspectiva social adultocéntrica orientada a regular el comportamiento infantil en términos psicológicos, físicos y morales, lo cual puede derivar en cuatro formas de injusticias. La autora discute la noción de diagnóstico fiable y los debates suscitados entre los siglos XIX y XX, los modos de normatividad social presentes en la era moderna, cuya concepción del niño implicaba un despojo de su agencia. Finalmente, apoyándose en Merleau-Ponty y Canguilhem, propone una relectura de la experiencia perceptiva infantil que pueda reorientar la recepción del diagnóstico. Además, hace el reconocimiento de la divergencia y la multimodalidad perceptiva, desde la valoración de la experiencia intersubjetiva; al respecto, la autora plantea una comprensión de la anormalidad en la experiencia infantil como “expresiones de otras posibles formas de vida, pues las nuevas normas del cuerpo pueden ser equivalentes en el medio ambiente o en otros ambientes. De lo que se trata es mirar los movimientos del cuerpo en el proceso mismo de equilibrio” (Mansilla Torres, 2026, p. 162).

El artículo “Carne abierta: enfermedad, metamorfosis y política”, escrito por Alicia Chamorro Muñoz, propone un análisis cartográfico de documentos teóricos y testimoniales para dilucidar las tensiones entre anormalidad y normalidad en la experiencia de la enfermedad, y su correlato identitario y político. El trabajo sostiene que las corporalidades diversas, en su carácter expuesto y vulnerable, confrontan las formas normalizadas de identidad y ponen en cuestión su pretendida estabilidad (Chamarro Muñoz, 2026). Chamorro recurre a la noción de plasticidad de Catherine Malabou, examinando la irrupción de lo anómalo en procesos traumáticos que desbordan explicaciones causalistas, y luego la pone en diálogo con el trabajo autobiográfico de Nastassia Martin para ofrecernos una reflexión sobre el trauma y la metamorfosis de la identidad a partir de vulnerabilidad. Finalmente, el texto explora la dimensión política de los cuerpos enfermos mostrando cómo, a través de lo imaginario, se configuran nuevas formas de subjetividad.

La sección filosófica cierra con “Eugenesia de lo anómalo: de la idealización a la trascendencia subjetiva”, escrito por Leandro Catoggio. Esta es una lectura crítica sobre el concepto de eugenesia a partir de su fundamento filosófico en el acto de “tener cuerpo”, entendido como principio mecanicista y productivista que concibe el cuerpo en términos de disponibilidad y rendimiento. Catoggio nos presenta un recorrido por distintos tipos de subjetividad y su correspondencia a modelos eugenésicos, para deconstruir sus supuestos de idealización normativa de los cuerpos y su reducción a objetos de optimización (Catoggio, 2026). El autor cierra el artículo ofreciéndonos una hermenéutica de la eugenesia vinculada al sujeto afectivo de la fenomenología, corporalmente sustraído de toda jerarquización y producción, sin mediaciones idealizantes.

El eje etnográfico reúne dos trabajos que ponen de relieve la importancia de atender a las experiencias situadas de la anormalidad desde la primera persona y, con ello, los modos en que los sujetos elaboran estrategias para habitarla. Paola Patiño Rabines en “Cuerpos fuera de la norma, vidas en resistencia: prácticas de deseo y supervivencia entre mujeres trans trabajadoras sexuales en Lima”, examina, a partir de un estudio etnográfico y decolonial, cómo los regímenes de verdad médicos, jurídicos y sociales han configurado las identidades trans como una desviación de la norma (Patiño Rabines, 2026). A través de entrevistas a mujeres trans trabajadoras sexuales de Lima, la autora analiza cómo ellas han desarrollado estrategias de supervivencia para resistir a los dispositivos de verdad que les han sido impuestos. Entre estas estrategias resaltan la organización para el cuidado colectivo y la resignificación de su corporalidad y sus deseos no patologizantes.

Lourdes del Carmen Gonzalez Pedroza nos presenta un artículo titulado “Flotando con la Espondilitis Anquilosante: una autoetnografía sobre el impacto del diagnóstico y la mejora a través de la práctica de la natación”. Su texto discute la necesidad de incluir la experiencia subjetiva de la vivencia del dolor crónico de la enfermedad en el proceso del diagnóstico y tratamiento para no invisibilizar ciertos síntomas que no suelen ser atendidos desde una perspectiva médica, así como para evitar efectos emocionales de un diagnóstico tardío. En palabras de la propia autora, el relato personal va más allá de una evidencia anecdótica, ya que permite extender la reflexión hacia temas más universales: “La autoetnografía me permite no solo contar mi historia, sino también comprenderla dentro de un marco cultural y social más amplio, en el que los discursos médicos, las expectativas sociales sobre el cuerpo y las concepciones de salud y bienestar desempeñan un papel central. De este modo, influyen directamente en el bienestar personal, al afectar la autoestima, la agencia y la sensación de control sobre el propio cuerpo y, en el bienestar social, al definir las oportunidades de interacción, reconocimiento y aceptación dentro de la sociedad” (Gonzalez Pedroza, 2026, p. 232). En este sentido, su reflexión acerca de la práctica de la natación contribuye a comprender cómo los sujetos pueden organizar su experiencia del dolor ¾a través del tránsito a una “nueva normalidad”¾ proporcionando así marcos para comprender lo anormal. La importancia de ambos trabajos radica en que permiten dar cuenta de cómo la investigación etnográfica permite comprender esta noción no solo como una categoría médica o social, sino como una experiencia vivida que se transforma a través de prácticas, narrativas y acciones de resistencia colectiva.

El abordaje del fenómeno de la anormalidad desde el análisis literario ofrece dos posibilidades con productivas consecuencias. Por un lado, exige una mirada interdisciplinaria que sea capaz de conectar la forma y el contenido del texto con una experiencia que sobrepasa siempre lo literario; por el otro, permite una problematización y apertura del canon literario a través de textos que apelan a realidades urgentes en el presente. Detenerse en la anormalidad permite no solo su tematización (hablar sobre lo que significa “ser-anormal”), sino también problematizar creativamente (¿anormalizar?) la propia escritura académica. En este sentido, el eje literario reúne tres investigaciones que, desde diversas metodologías de la crítica literaria, actualizan lo dicho anteriormente.

En primer lugar, en “Anormalidad, ciencia y poéticas eugenésicas en La comemadre (2010) de Roque Larraquy, Daniel Romero Suárez y Jorge Lossio Chávez analizan esta novela con el fin de demostrar que la clasificación de los cuerpos obedece a paradigmas históricos y estéticos ligados a la eugenesia. El enfoque interdisciplinario se revela en la necesidad de abordar el análisis desde la historia y la literatura, cuestionando así cualquier rígida división entre historicidad y ficción. Utilizando la distinción de Groys (2015) entre estética y poética, los autores analizan la novela como poiesis, es decir, como un dispositivo que “amplía la mirada y sugiere que la eugenesia no se forma teleológicamente, sino que guarda dentro de sí decisiones creativas de los autores de sus postulados y aplicaciones prácticas” (Romero Suárez & Lossio Chávez, 2026). Esta poética muestra a la eugenesia no como dato dado previamente, sino como un tenso espacio de negociación, resultado de decisiones técnicas, narrativas y performativas que hacen de los cuerpos objetos para el espectáculo, el archivo y la experimentación, con inevitables consecuencias éticas. La literatura desborda así su género, se “de-genera”, al mostrar los mecanismos y dispositivos que legitiman y reproducen el discurso de la anormalidad en pleno siglo XXI.

Por su parte, en “Cuerpos anormales e identidades fracturadas: la enfermedad en el relato ‘¿Alguna novedad?’ de Pilar Dughi”, Oscar Gallegos Santiago propone desplazar la comprensión solamente médica o descriptiva de la anormalidad hacia un campo de tensiones donde se encuentran experiencia y poder. En el relato de Dughi, la enfermedad deja de ser un dato clínico para convertirse en una crisis del “cuerpo vivido” que desestabiliza la identidad y expone la fragilidad de los vínculos sociales. Nuevamente, aproximarse a este tipo de experiencia exige un enfoque interdisciplinario que, en esta ocasión, articula fenomenología y narratología: el discurso literario se configura como un espacio privilegiado para aprehender aquello que el saber médico tiende a silenciar: la espera, la incertidumbre, la pérdida de agencia. Para Gallegos, lo “anormal” no es solo una desviación biológica, sino una experiencia encarnada que revela los límites ético-epistemológicos de los sistemas de salud contemporáneos; como afirma el autor, esta investigación busca “abrir la pregunta por el papel que desempeña la ficción para una comprensión más ética, compleja y situada de la enfermedad” (Gallegos Santiago, 2026, p. 288).

Finalmente, Javier Suárez Trejo, en “Entre degeneración y degeneracidad: por una estética de-generada (a propósito de una canción de Pedro Suárez Vértiz y un poema de Luis Cernuda)”, toma como punto de partida la teoría de la degeneración de Bénédict Augustine Morel (1809-1873), en relación con el análisis que de esta hace Michel Foucault, con el fin introducir la noción de degeneracidad (degeneracy) en cuanto estrategia hermenéutica que permite comprender la robustez, la complejidad y la evolucionabilidad de sistemas adaptativos complejos (CAS, por sus siglas en inglés) tanto biológicos como simbólicos (Suárez, 2026). El riesgo interdisciplinario que toma esta investigación consiste en el uso de una noción de la biología evolutiva (degeneracidad) como herramienta de interpretación del deseo humano, cuestionando creativamente esquemas hermenéuticos binarios que se sostienen, por ejemplo, en los pares hegemonía/subalternidad u opresión/resistencia. A través del análisis de dos textos que abordan las dinámicas del deseo homosexual: “Degeneración actual” (1999) del cantautor peruano Pedro Suárez Vértiz y “Diré cómo nacisteis placeres prohibidos” (1931) del poeta español Luis Cernuda, se demuestra la utilidad que la degeneracidad, en cuanto estrategia hermenéutica, posee para la comprensión de las complejas dinámicas del deseo humano. Este ensayo busca ser, entonces, no solo un análisis de lo que existe, sino una propuesta de-generada o anormal para poder interpretar la realidad del deseo desde una perspectiva otra.

Agradecemos a las personas que nos ayudaron en el arduo proceso de la edición, especialmente a nuestrxs evaluadores, por su interés, rigurosidad y paciencia, pues a veces han accedido a revisar los manuscritos a destiempo. La labor de la revisión ha de ser reconocida, pues es lo que sostiene en la actualidad el diálogo académico y los procesos de investigación especializada.

Las primeras ideas sobre este monográfico surgieron en el grupo de lectura “Sujetos pacientes, sujetos vulnerables” tras las sesiones dedicadas a Canguilhem. Este trabajo es a la vez la prolongación del diálogo y la invitación a otras personas investigadoras a entrar en el debate.

 

Referencias

Bustos, I. (2026). El problema de la psicologización y la clínica fenomenológica: un análisis crítico de los modelos de Stanghellini. Letras (Lima), 97(145), 110-131. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.6

Canguilhem, G. (1989). Lo normal, lo patológico. Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1943).

Catoggio, L. (2026). Eugenesia de lo anómalo: De la idealización a la trascendencia subjetiva. Letras (Lima), 97(145), 190-211. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.10

Chamorro Muñoz, A. (2026). Carne abierta: enfermedad, metamorfosis y política. Letras (Lima), 97(145), 170-188. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.9

Cordero, S. B. (2026). Normalidad y normatividad en el sentido de propiedad del Self. Letras (Lima), 97(145), 132-149. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.7

Foucault, M. (2000). Los anormales. Curso del Collège de France (1974-1975). (H. Pons, Trad.). Fondo de Cultura Económica.

Gallegos Santiago, O. (2026). Cuerpos anormales e identidades fracturadas: la enfermedad en el relato “¿Alguna novedad?” Letras (Lima), 97(145), 278-298. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.14

González, L. C. (2026). Florando con la Espodilitis Anquilosante: una autoetnografía sobre el impacto del diagnóstico y la mejora a través de la práctica de la natación. Letras (Lima), 97(145), 232-252. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.12

Groys, B. (2015). Volverse público. Las transformaciones del arte en el ágora contemporánea. Buenos Aires: Caja Negra Editora.

Mansilla Torres, K. (2026). Infancias del margen: el sentido del diagnóstico en la formación identitaria. Letras (Lima), 97(145), 150-168. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.8

Olaechea Catter, J. (2026). La definición de lo anómalo desde la experiencia del mundo en las fenomenologías psiquiátricas de Ludwig Binswanger y Rudolf Allers. Letras (Lima), 97(145), 66-87. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.4

Patiño Rabines, P. (2026). Cuerpos fuera de la norma, vidas en resistencia: prácticas de deseo y supervivencia entre mujeres trans trabajadoras sexuales en Lima. Letras (Lima), 97(145), 214-231. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.11

Piñeiro Balvís, A. (2026). Multiplicidades y agenciamientos: hacia una ontología de lo anómalo desde Deleuze y Geoffroy Saint-Hilaire. Letras (Lima), 97(145), 46-65. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.3

Romero Suárez, D., & Lossio Chávez, J. (2026). Anormalidad, ciencia y poéticas eugenésicas en La comemadre (2010) de Roque Larraquy. Letras (Lima), 97(145), 252-276. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.13

Rose, N. (2019). La invención del sí mismo. Poder, ética y subjetivación. Pólvora.

Santamaría Santiago, M. (2026). Canguilhem frente a Nietzsche: anormalidad y creación del valor. Letras (Lima), 97(145), 20-44. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.2

Suárez Trejo, J. (2026). Entre degeneración y degeneracidad: por una estética de-generada (a propósito de una canción de Pedro Suárez Vértiz y un poema de Luis Cernuda). Letras (Lima), 97(145). 300-325. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.15

Zúñiga Iturra, B., & Vera Becerra, B.(2026). Fenomenología de la experiencia anómala: una aproximación a la psicopatología de la afectividad desde las filosofías de Heidegger y Merleau-Ponty. Letras (Lima), 97(145), 88-108. https://doi.org/10.30920/letras.97.145.5